He descubierto en qué fallo. He bajado a por el pan a la calle y por el camino he visto un niño corriendo, una niña (no tan niña como el anterior) que llevaba de la mano a un niño pequeño, un perro y un hombre bastante mayor. La verdad es que he visto más cosas y más gente pero ellos son los que me han hecho reflexionar.
Cuando eres un niño, como el primero que he nombrado, te dicen "disfruta cariño, juega mucho que ya lo pasarás mal cuando seas mayor" y tu coges tus muñecos y te montas una pelicula con buenos, malos, amores y desamores. Cuando eres pequeño, aunque no tan niño, te dicen "tienes toda la vida por delante, disfruta"; y la niña que me he encontrado iba cuidando de otro niño.... ¿qué disfrute de su niñez es eso?

El perro es caso aparte; el perro va de un lado a otro, la mayoría del tiempo y en la mayoría de los casos super feliz por las cosas más sencillas.

El anciano se suele repetir a sí mismo "con lo que yo era y en lo que me he quedado", "he vivido tantas cosas....".

Os preguntareis a qué viene este blog y a qué conclusión he llegado. Vereis, andamos tan preocupados por nuestro mañana, por todo lo que nos rodea que no nos permitimos ni un sólo fallo, ni un sólo capricho (no material).
Deberiamos vivir cada instante como único, aprovechar cada momento sin pensar en sí después se va o no a repetir, aprender de la sabiduría de nuestros mayores, ser tan ingenuos y a la vez felices como los perros, tener la inocencia de un niño y nutrirnos de esa sonrisita mellada que lucen.

La vida está llena de pequeños placeres que dejamos escapar.... ¡aprovechemos el momento!