Le dejé susurrarme al alba,
de nuevo le dejé susurrarme palabras prohibidas, pasiones cohibidas, historias perdidas.....

Otra vez más dejé al diablo susurrarme,
me susurró sueños privados,
me acarició con sus palabras
y me aceleró con sus caricias....
bajé al infierno como cada noche.

Vendí mi alma de nuevo....
me vendí a canciones mal cantadas,
a pesadillas reales....

Me vendí al diablo por una simple caricia,
dejé que me llevara con él a los bajos fondos,
me chumasqué sumergida entre sus piernas,
me abrasé cuando sentí su lengua en mi torso desnudo,... abrasado.... tanto que perdió su nombre.

Bajé al infierno como cada noche.