Cualquier momento es bueno para inspirarse y escribir unos párrafos. Llegué, como todos los días de exámenes, a la parada de metro a las 14:15. Me senté como todos los días en el mismo banco de siempre. Pero era un día distinto, especial por ponerle nombre alguno. Tenía un examen relativamente importante, no porque no fuera importante sino porque su falta de complicación hizo que yo le restara importancia aunque fuera una asignatura anual. Tras el examen el bohemio, y otras dos amigas irían conmigo a un concierto al que tenía ganas de ir desde hacía mucho. Era un grupo amateur, pero buenísimo. Llevaba un tiempo siguiéndolos y deseaba con toas mis fuerzas ir a un directo suyo.
El caso es que yo como siempre, me senté en el banco y me puse a escuchar música. Estaba muy nerviosa, no ya por el examen sino por el concierto. Escuchaba "últimamente" de Ismael Serrano, una canción que me encantaa y yo no podía parar de moverme.
De alguna manera conseguí sacar de mi carpeta, forrada de fotos de mis amigos, los apuntes de Fonética y Fonología de los que me examinaba.
Yo estaba nerviosa, pero la gente a mi alrededor no era para menos..... Un chico de unos 20 años miraba al vacío, y andaba de arriba a abajo por el andén sin parar, de vez en cuando cambiaba la mirada y miraba a su alrededor. A mi lado había un chico monísimo, que más tarde se bajaría en la parada de mi facultad. Este chico leía el periódico y escuchaba una música que hasta yo, que tenía los cascos puestos, podía oir extremadamente alta. Su música me alteraba a mí y le alteraba a él que, no se cómo, pero movía la cabeza de un lado a otro a la vez que leía y movía al ritmo de esos acelerados acordes su pierna derecha.
También andaba por el anden la modelo de "tallas grandes" como la llamo yo, no por ofender, sino al contrario. Es una chica bellísima, con una mirada penetrante y una sonrisa preciosa, pero no tendrá una talla 34 como las niñas de las pasarelas sino una 40. Sus curvas se movían lentamente a lo largo del andén, tenía un gesto perdido, triste, pero estaba tan deslumbrante como siempre.
Y despues de 10 minutos describiendo mis 5 minutos antes de subir al metro he descubierto que sé describir, aunque no se si eso me hace buena o mala escritora.......


Desde luego malo no es. El escritor tiene sus herramientas de trabajo en cualquier sitio. Cualquier lugar que de lugar a una frase, o a un pensamiento.