Me puse a contar las estrellas que morían aquella noche, todas lo hacían de la misma manera, no me paré a pensar la razón y seguía contandolas. Me sentía absurda allí tumbada a su lado, contando las estrellas que morían en vez de contar las luces brillantes de sus ojos.
No recuerdo si estabamos en un parque o en un banco pero era un lugar mullido, o al menos esa era la sensación que mi espalda sentía.

Era reconfortante estar allí con él, intercambiando canciones, intercambiando caricias, intercambiando lo que sentíamos al ver morir a los astros......
Pero yo estaba trsite, porque al morir mi abuelo me dijeron que estaba sentado en una estrella, y que las estrellas no mueren, nunca, siempre están ahí.... yo no podía dejar de pensar que mi abuelo estaba en una de esas estrellas que estaban muriendo y él moriría para siempre con ellas..
-....... voy a sentarme en una estrella.......-