Un día, un 16 de noviembre del 2005, el que fue mi chico durante 2 años me regaló un pulpito precioso de peluche. Recuerdo que su hermano tenía uno igual pero más grande, y siempre se lo pedía para jugar con él, era relajante por su material.
Ese era un regalo de despedida, el último regalo que él me haría, yo le dejé, no queria caer más en él, nadie nunca me querrá como él pero estoy dispuesta a arriesgarmea buscarlo. Tiene otra pareja, pero sigue enamorado de mí, lo se, él me lo ha dicho. Su novia es mi enemiga, ha intentado hacerme la vida imposible pero yo si quiero puedo darle donde más le duele... aunque no voy a hacerlo. él decía que no podía tirar sin mí cuando le dejé pero tras 2 años de relación fue capaz de salir con esta a los 4 meses de haberle dejado.
Un año después recobré fuerzas para volver a intentar querer a alguien, ese alguién, me dejó cuando llevabamos un mes porque decía "yo voy sobrao de tias, puedo tener a las que quiera, tú eres guapa pero otras que se me ponen a tiro lo son más, lo siento pero no puedo seguir contigo".
Este chico, al poco tiempo vería que no iba tan sobrado y querría tema conmigo pero no, no caí... que le voy a hacer, me pierden los chulos. No conoció a mi pulpito Octavio (to2 mis muñecos tienen nombre), afortunadamente mi pulpito no le ha llegado a echar de menos.
Meses despues, unos 6, conocí al chico al que mi pulpito más echa de menos.
Siempre que venía a verme, me llevaba hasta mi cuarto y me tumbaba en mi cma, una vez que yo estaba recostada sobre él, estiraba el brazo y cogía de encima de mi cabecero de forja blanca, el pulpito.
Jugueteaba con él un rato diciendo "pupo, pupo" y después me lo ponía sobre los ojos.
Es curioso, porque aquel que me lo regaló también le decía "pupo, pupo".
Sin quitarme el extraño antifaz comenzaba a besarme, poquito a poquito...me acariciaba el rostro y me mesaba el pelo, y cuidadosamente me rozaba el torso con dulzura y romanticismo.
Era más mágico con el pulpo, era la única manera que él tenía de que yo cerrara los ojos.
Acabó, no quiso saber nada más de mi pulpo ni de mí, me dijo "adios, o hasta luego, necesito tiempo, hablaremos" y meses después ha vuelto con el típico "estaba muy enamorado, me arrepiento, quiero volver contigo". Se fue por la puerta de atrás, arrastrandome por el barro, y no le voy a dejar que salga a hombros, aunque no le niego la amistad si la quiere.
Me había costado deshacerme de los recuerdos que tenía de él, de las mañanas maravillosas a su lado por las calles llorosas de invierno en Madrid, de los cafés calentitos entre sus manos, de los besos a escondidas en la facultad.........
Mi pulpito les echa de menos, pero yo no.

Pues mejor q seas tú la q no los echas de menos, ¿no?. Piensa en q todavía quedan tantos por llegar...
Bueno, wapa, muchos besos y chao