Dejé de mirarle a los ojos como tantas otras veces y con un suave giro me coloqué a favor de viento. Aquel gesto de pasotismo hacia él le hizo enfadar, pero mi postura seguía siendo la misma, en aquella barandilla asomada, mirando en dirección al estanque en el que tantas veces habíamos remado burlando la vigilancia nocturna y arropada con ímpetu con su chaqueta. No me había llevado nada en una noche que pintaba calurosa..... pero así era, le necesitaba aunque sólo fuera para que me dejase su chaqueta.
El pelo me hacía cosquillas en la nuca, adoro esa sensación, y cerré los ojos y respiré profundamente 3 veces antes de girarme.
Cuando mi corazón se había tranquilizado, tras 3 respiraciones completas, me giré hacía él que para rebajar el nivel de tensión me sonrió:
-Sabes? estás muy bonita esta noche, especialmente bonita...- me retiró un mechón que se había vuelto de la cara y tocó la solapa de su chaqueta mirando mus pechos a la vez-aunque me gusta más como te queda mi ropa cuando no llevas nada debajo.
-Pues a mi me gustas cuando callas porque estás como ausente- y con resignación y decepción porque esperaba recibir de esa boca que tantas satisfacciones me había dado algo inteligente, volví a mi posición inicial.
Palabras de Neruda... con doble sentido por supuesto.
Sin más, tiré su chaqueta al suelo, le besé la frente y le dije "cariño, los caminos del amor son inescrutables" y salté como tantas veces había hecho con él la barandilla y me alejé en barca, pero yo sóla.........