Me salpicó una gotita de incertidumbre al marcharme, todo culpa del cielo, tras ella miles de gotitas más fueron salpicandome una a una tras dejarme empapada.
Me encanta estar bajo la lluvia, me hace olvidarme de que no estoy sola en aquel lugar.
Me puse depie en la barca y me recogí el pelo en una coleta chorreando y tuve que hacer equilibrio con los brazos.
-Mierda, me voy a caer- la barca se tambaleaba y cada vez llovía más. Intente de nuevo buscar un punto de equilibrio con los brazos- Yujuuuuu siente la libertad, sientela como nunca te dejaron hacerlo!!!!
Me desnudé, la ropa calada me pesaba, era una carga muy grande para aquel momento tan cargado de nada y de todo a la misma vez.....
A lo lejos ahí seguía él, vigilandome mientras aquella noche fría comía mi cuerpo como a él le habría gustado hacer.
Cesó la incertidumbre, y las únicas gotitas que resbalaban ahora eran una pequeñinas y saladas por mis mejillas.
Me senté impotente, insegura y avergonzada en la barca. Había acabado mi delirio rebelde, había acabado mi otro yo, se había ido aquella que siempre quise ser, ya no era capaz de mantenerme así.... un periodo demasiado corto para acostumbrarme a la rebeldía.
Remé hasta la orilla.
-Anda, vuelve a ponerte mi chaqueta- me cubrío con esa chaqueta que antes le había arrojado y me besó en la frente.-Incluso empapada estás bellísima, aunque me gustas más cuando sales mojadita de mi ducha y empapas el suelo de mi habitación con charquitos impregnados de ese olor a tu gel de lavanda.
Sonrió y me alzó la barbilla, avergonzada le sonreí alzando levemente la cabeza al son que me guiaba su mano.
Violvieron las gotitas de incertidumbre, pero más ciertas que nunca, y yo era tan yo como siempre pero más auténtica de lo que había sido hasta ese momento.
Mi rebeldía no volvió a suponer un ataque para mí, encontré el punto perfecto entre la formalidad y la rebeldía, lo fenomenal y lo genial... me encontré a mi misma perdida en una barca en aquel lago.
-Los caminos del amor son inescrutables, pero no te quiero ni contar cómo de inescrutable es el río.- me volvió a besar la frente con aquella estúpida broma.-Perdona por haber tirado tu chaqueta al suelo.
Nos alejamos juntos, caminando bajo la lluvia, despacio, él cubrió mis curvas y mis miedos..... y aún las cubre.....
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