Somos animales de la noche, con las pupilas demasiado dilatadas por mirar entre las oscuridades de la vida de la luna.
Somos bohemios de la suerte, compañeros de la desidia, prisioneros de la libertad.
Y como gatos corremos por los tejados en madrugada, quizá por el tuyo alguna vez, pero sin pararnos a mirar los nombres de los buzones.
Te unes al club de los noctámbulos?