La pequeña inquieta ha vivido más que yo, la pequeña inquieta ha conseguido con su gracia conseguir lo que a los hombres les costó años. Pequeña inquieta.... permiteme ser tú un rato sólo.
-Mamá, los pajaros pueden volar pero yo no.
-Ellos tienen alas, entonces cogen un pelín de impulso y a volar.
Su madre la alzó en los brazos y tumbó su ligerito cuerpo sobre ellos haciendo ademán mediante un suave pero rápido movimiento de que la niña creyera estar volando. Sonia, emocionada abrió los brazos y gritó de emoción, echó a reir y más tarde se agarró al cuello de su madre que tras colocarle las coletitas y darle un beso en la frente la dejo en el suelo, a u ladito, esperando en el paso de cebra para cruzar.
-Mira mamá, si doy unos pasitos y cojo impulso puedo alcanzar a aquel pájaro de ahí y volar con él siempre, siempre, siempre.
Y Sonia se acercó al pájaro y se fue volando.....


Es tan bonito salir volando...lástima que no nos atrevamos...
Un saludo
Me recuerda un libro que leí hace mucho, Juan Salvador Gaviota, un relato sobre la superación del ser humano pero trasladado a una gaviota.
Siempre hay un lugar para la fantasía