Ahí estaba yo, arropada con mis sábanas de los Chipmunks (ya sabeis, esas ardillitas con un grupo de música), acurrucada en un rincón del sofá.
Tenía la mirada en la tv pero no la veía, sólo la miraba, no podía dejar de pensar en la canción que sonaba en ese momento en la cadena de música.
Mi cabeza cayó gloriosa en el cojín de pana relleno de plumas, en él las lágrimas se absorbían más facilmente.
Oía la leve bocecilla de mi hermana resonar en su habitación, estaba hablando por teléfono con una amiga.
Necesitaba estar sola, pero sola fisicamente nada más por favor, necesitaba hundirme en mi propia miseria y darme cuenta de que en realidad estaba sola del todo. Odio la soledad interna.
Quería estar allí horas y horas, tumbada en el cojín de pana y arropada por aquella sabanita vieja que me protegía los sueños cuando aún era inocente y no entendía de dolor no físico.
Pensaba en cuando aún me esforzaba por seguir aprendiendo a tocar sola el teclado, en las tardes dando vueltas con mis "amigas" cuando tenía 12 años.......
No podía más, fuera todo, adios cojin de pana y adios sabanitas queridas.
Poesía... poesía... poesía.... vuelve a mí, te extraño tanto.....