No me sirve de nada dar patadas al viento lamentandome de los pasos que dí ayer.
Puedo pasarme lo que queda de día contando los segundos que quedan para mi muerte anunciada o perderme en mi nube de sueños consentidos como siempre....
Y la consentida es mi cabeza porque el corazón le permite actuar a sus anchas,.....
Quizá me tumbe boca abajo en mi almohada y me deje llevar, lloraré y lloraré hasta que el sueño sea amigo de mi consuelo....