capítulo 1: Lo que dura una siesta

Destripaba con ímpetu y sin razón aparente su diario. "pero qué es esto? esta es la mierda de vida que he llevado? Siempre igual Tiare, persiguiendo sueños inalcanzables, intentando crear cuentos en tu mierda de realidad.... Por favor, cuesta creer que a mis 20 años aún busque la perfección en todo, y lo peor buscar a un principe azul"- su tono resultaba infantil, se hablaba a sí misma con retintín, despreciando no sólo sus hechos sino también sus palabras.
Leyó en un voz alta un pequeño fragmento imitando las voces sudamericanas que antes doblaban a las princesas de Disney: "esto sí que es amor querido diario, AMOR, con mayúsculas; osea, es tan genial... es muy guapo, se llama Antonio, es perfecto. Ayer me dió 2 besos por mi cumpleaños"- cambió su tono- "17 de noviembre del 2000"- su risa se rio de su niñez, se burló de su misma voz, y tiró con desdén el diario a la papelera sin pararse a leer nada más.
Era otra época... y otra Tiare.... o quizá no.

-Hoy he soñado contigo- la voz de Tiare sonaba vergonzosa por el teléfono. Sus dedos jugueteaban con el cable del aparato enronscandolo y desenroscandolo.
- A ver dime, qué pensarías...., jejeje- él con su tono bromista como siempre reía esperando cualquier cosa más o menos erótica, más o menos llamativa. Aunque cualquier palabra de Tiare a él le sonaba bien, con esa voz dulce de futura locutora nocturna.... esa voz que una vez y otra le suplicaba que no se fuera.. esa voz que le estaba enganchando pese a que no querían ninguno de los dos.
- Tú y yo estabamos juntos- Dani la cortó-
-Vaya, por el momento nada nuevo no?-
-Caaaalla- le dijo insistente ella alargando la a- y me dejabas para irte con mis mejores amigas. Yo lo pasaba muy mal, lógico, y ellas te dejaban. Yo comencé simultáneamente 3 medias relaciones con 3 chicos estupendos. Y tú volviste, muerto de celos, y te dí puerta.
-Eso nunca pasará... al menos por mi parte- su tono sonaba serio, ya no bromeaba.
-Tú eres libre, nadie te lo impide....
-Me lo impido yo mismo, se lo que siento.
-Es frase no es válida Dani- se descalzó y subió los pies a la cama,se apoyo en su gran oso de peluche ("hijo adoptivo de una relación anterior") y se acomodó para seguir la conversación inevitable que parecía no llegar nunca- A ver, tienes claro lo que sientes, pero qué sientes? aún no me has dejado nada claro. Me dices que no quieres nada pero sin embargo tienes celos hasta de mi sombra. Después sin ton ni son me dices que me quieres- él la cortó.
-Ehh.. no se qué decirte.
-Espera, que no he terminado- su tono se volvió serio, incluso sus palabras se pisaban; sabía qué decir pero no cómo.- Me vuelves loca Dani, me encantas, pero me estas volviendo majara, me dices que me quieres pero que no vamos a tener nada. Pues para qué me dices que me quieres? no te estoy pidiendo tener nada serio, pero joder Dani, ni siquiera tú tienes claro que sientes. No puedo pasarme la vida midiendo mis gestos para no sobrepasar la barrera "amigos con derecho a roce" y tampoco puedo estar pensando a cada minuto por qué tu cabeza no está de acuerdo con tus actos, o con tus sentimientos o yo que se!!- suspiró desesperada.
-Tiare, no te puedo decir nada más que que no debemos forzar las cosas. Somos amigos...
-No, somos algo más.
-Vale, somos amigos especiales... pero sólo amigos y esto va a quedar así.
-Creo que no sabes lo que sientes.
-Y tú lo sabes??- Dani empezaba a tomar conciencia de la conversación.
-Mira, yo se que despues de 6 meses contigo me siento nueva, que eres estupendo, y que... soy una subnormal enamoradiza; pero no pienso dejarme encandilar por tu arte sureño. Te quiero... no debía decirtelo pero no puedo evitarlo..... pero eso no significa que te haya pedido tener nada; simplemente quería que me aclarases tus sentimientos.
-Canija... te tengo que dejar vale??- su tono era más relajado, cariñoso, confuso para ella- tengo muchas ganas de verte.... un besazo.

A Tiare no le dió tiempo a despedirse. Se llevó las manos a la cabeza y retiró su pelo detras de las orejas. Tiró el teléfono a la cama y el lánguido cable se soltó del aparato. Al ver la estampa comenzó a reir sin más, y a reir más y más pero sus lágrimas brotaron sin cesar hasta que exclamó en voz alta "ay cuándo llegarás a ser princesa!?". Recostó su cabeza sobre el gran oso y descansó hasta que los sueños invadieron su habitación.... princesa por un rato, lo que dura una siesta....