Patinaban las sonrisas por las calles borradas de amargura y envueltas en llantos divinos.
Patinaban resbalandose, sin esperanza de mantenerse en pie, esperando un platano en la calzada con el que caer más indignamente.
Buscaban con esmero los ojos de aquella morena, aquellos soles gigantes que se perdieron otro día como aquel, en el que era el cielo el que lloraba.....
Cayeron, levantaron. Vieron aquellos ojitos aceituna en la distancia, y en la cercanía... y dejaron de verlos, pero los sintieron.
Patinaron, esta vez acompañados, por un camino recorrido tiempo atrás.
El tiempo les consumiría tiempo después, y valga la redundancia porque de ellas está hecho este poema prosaico.


Q bueno¡! Cada día te superas. Tengo unas ganas de saber qué pasará con Tiare en tu novela.
Un besazo
xao