No había nadie allí. Yo pienso que ni siquiera estaba ella.
Una luz lejana mitificaba a un chico que parecía pender del cielo.
Un paso, otro, otro más, el último. Estaban ya el uno junto al otro, ella en una nube, él mirando al horizonte, un punto fijo perdido.
Dejó perder su mirada en el mismo punto que él.
Juntos. Unidos solamente por la luz de una farola despistada, en un baldosín elegido al azar en la acera, mirando a un mismo punto del horizonte que borracho de vergüenza se estremecía.
Él bajó la mirada, la miró extrañado; ella, estaba paralizada a su lado sin razón aparente, ella hizo que él se paralizada mirándola.
Hacía frío aquella noche. Su minifalda vaquera apenas alcanzaba a tapar sus muslos, y sus piernas de gacela desgalichada descansaban incómodas en unos taconcitos rojos. Zapatitos de princesa….
él se perdía en sus piernas y ella en las nubes, como siempre, ella era así, ni mejor ni peor que nadie, simplemente ella.
Bajó la mirada y le sorprendió descarado mirándole los muslos. Más le hubiera molestado si le hubiera leído el pensamiento “ay niña…. me gustaría quitarte la falda sólo por ver el comienzo de tus piernas… Pero con buenas intenciones eh? que te quiero dejar mis vaqueros, tendrás menos frio… si es que no puedes ser mas preciosa”
-Sabes monín? también tengo 2 ojos justo al norte, muy al norte de mis piernas- Y de hecho tenía unos ojos preciosos, azules intensos. Por no nombrar su sonrisa que hacía sombra a la luz de aquella farola despistada.
-Looo, ejem, lo siento….-no era capaz de articular palabra ante tanto desparpajo y belleza contenidos, combinación explosiva- Me gustan tus zapatos…. son de princesa…. los hay en verdes? son … para un regalo. -Pensó “joder, que bien has salido al paso tio”.
Ella rió. No se miraban…..
-No es más fácil que me digas que te gusto?
-No; yo te gusto a ti. Tú has venido a mí sin motivo- él estaba indignado; orgullo masculino que se llama……
-Es que te vi tan concentrado en la nada que….. –ahora ella era la vergonzosa avergonzada. Su desparpajo y sus zapatitos rojos no eran más que su imagen en un espejo distorsionado. Él dejó de mirarle las piernas, de nuevo el horizonte ennegrecido en sus ojitos de aceituna; se metió las manos en los bolsillos y carraspeó.
No hizo falta preguntarle cómo había llegado allí, él comenzó a dar explicaciones sin mas.
-Verás… hoy tuve un mal día, y me apetecía pasear pese al frío. Iba en dirección contraria pero por alguna razón me giré y ví esta farola. Me dí la vuelta y vine para acá porque brilla más que las demás. El caso es que aquí acabó mi paseo, y me puse a mirar al vacío, para intentar vaciarme, pero has llegado tú y me has llenado de vida con tus taconcitos rojos y con esa mirada de luz que no he descifrado al mismo tiempo…..
y cuál es tu historia?
La chica le miraba atónito. Sus miradas no habían coincidido en ningún momento. Venía de una cita, fracasada la cita, ella desilusionada.
A la luz de la farola no se advertía pero había estado llorando.
Su cita, dicho vulgarmente, un polvo, un cigarrillo y a casa; con aquel tipejo no existían las buenas intenciones, los besitos inocentes en la mejilla, los abrazos con vergüenza. Ella buscaba un roce leve de manos, que le hiciera vibrar, no unas manos que la atosigasen….
No se lo iba a decir, no quería que aquel niño supiera nada, era un secreto entre la farola y ella, que al fin y al cabo era su cómplice (al no dejar que se vieran sus ojos llorosos).
Él llevaba unos vaqueros rotos adrede, unas deportivas rojas, camiseta roja y chaqueta de pana negra. Le había encantado su aspecto desaliñazo, su pelo revuelto y su pose encaramada al suelo.
Apenas un segundo después, tras tantos pensamientos, un atisbo de voz de deshizo entre los labios desgastados de la aspirante a hada.
-Supongo…. que también vine al ver la farola a lo lejos.
Por primera vez las miradas de ambos coincidieron en tiempo y espacio, y sonrieron. Se sonrojaron y bajaron la mirada. Entonces, a la vez se dieron cuenta de que ambos llevaban zapatos rojos.

Muy bonito tu relato de amor con un punto de unión en unos zapatos rojo, me ha gustado.
Un beso
"Apenas un segundo después, tras tantos pensamientos, un atisbo de voz se deshizo entre los labios desgastados de la aspirante a hada"
esa frase me ha encantado! Una historia genial
Un beso wapa
FELIZ NAVIDAD
me encanta el color rojo...como tu historia...
Un saludo
yo quiero saber sobre la historia de zapatos rojos la pelicula