Tengo tantas cosas que contaros...... algunos lo sabeis porque hablamos también fuera de la coctelera pero los demás no.
El 7 de diciembre quedé con un chico al que ya conocía. Antes de ese día eramos conocidos, había una atracción, teníamos 100 cosas en común y 100 diferentes.
Aquella tarde fue mágica, desde luego, y empezamos a salir.
El día 23 de diciembre se fue, hasta ayer. Y justamente el día de Reyes se había compinchado con mi hremana para mandarme un paquete desde La Rioja, desde su casa, para tener mi regalo el día de Reyes.
Me he enamorado de él.... y él de mí... y es que es fantástico, no lo podía evitar. El caso es que no se si es bueno o malo; vereis, una amiga me dijo "disfruta de este momento, el enamoramiento del principio es lo mejor de una relación, si no te has enamorado ya es porque no lo harás" y otro amigo me dijo "es imposible que ames a alguien llevando menos de 4 meses con él". A quién debo creer? cuál de los 2 lleva la razón? por qué él es tan maravilloso y me he enamorado?
Esto son sólo los antecedentes, lo que os quiero contar pasó ayer, el día en que hacíamos 1 mes, el día que volvía y le fui a buscar a la terminal de autobuses.
Como soy un poco panoli para estas cosas me perdí en el Intercambiador, así que empecé a perseguir a un hombre con una maleta más grande que yo (bueno, tanto no, es por exagerar un poco). El hombre se giraba, me miraba por encima de la super maleta con un gesto de agobio y aceleraba el paso.
Por fin, hora de la llegada, con 20 minutos de retraso. Lo primero que le dije fue TE QUIERO, y me respondió "yo también mi princesa". Desde ese momento no hubo una palabra que mejor definiera la tarde.
El metro, como siempre, nos unió; él fue el lugar de nuestro primer beso, y ayer por supuesto debía haber beso en el metro.
Una pareja mayor, con buena presencia, y aparentemente buena salud, estaba a nuestro lado, de pie, nos miraban todo el rato, mientras nosotrs nos reíamos, hablabamos, nos abrazabamos, nos mirabamos a los ojos y nos cogíamos de las manos.
De repente, de algún modo, ellos empezaron a cuchichear, a acercarse poco a poco, a reir, a intimar levemente hasta que se besaron. Después nos miraron y se rieron; "chiqui, no te lo vas a creer, se están riendo de nosotros", le dije en un susurro, y me contestó "no amor, se ríen porque nosotros les acabamos de recordar que hubo un tiempo en el que se amaban"; le sonreí, me dijo te quiero y me besó mesando a la vez mi pelo. Habíamos llegado a nuestra parada. La pareja seguía besandose, riendose, cuchicheando. Cuando cogimos los bartulos para bajar del vagón, la mujer nos dijo "cuidaos y ser felices" y le respondí "lo somos, muchas gracias, e igualmente"; en ese momento mi chico dijo "este tipo de cosas son lo que echo de menos en La Rioja, allí no tienen esa picardia", le respondí "lo bueno de Madrid es que hay de todo", "hay incluso magia. Somos felices y lo seremos cariño. Te amo"....
Y tras esa última frase la marabunta de gente que detrás de nosotros subía las escaleras desapareció en un abrir y cerrar de ojos, el mundo se paró, se hizo el silencio, y tuvimos nuestra pausa para mirarnos a los ojos.