Mi filosofía de vida era bastante extraña, y si digo era es porque era y no es.
Siempre asimilaba todo a lo que piensosobre los aviones;le explicaba a mi madre pegando saltos "mira mama, si yo salto y no me mantengo en el aire, no puedo creerme que un armatoste inmenso pueda hacerlo".
Aplicado a lo demás sería algo así como lo que yo no he podido ver, lo que no he podido comprobar, no ha existido o al menos no puedo creermelo.
Esto me llevó a rechazar la historia anterior a la Guerra Civil como materia de estudio, porque evidentemente, no conozco a nadie que viviera desde antes, o cosas similiares. (ejem, de mi poca motivación por la historia viene el que la lleve pendiente, ya que sólo a mí me importan mis teorías relativistas extrañas, si es que pueden denominarse así)
Y todo esto para explicaros que sólo tengo una excepción: el amor. Evidentemente no es algo material que se pueda comprobar, pero se siente, los sentidos. Una piel... un olor... una sonrisa inalterable... existe.
Reflexiones tras un finde de convivencia con él.... sólo él....pero de eso ya hablaré en algún poema prosaico