Ayer se supone que tenía que ser especial, pero no lo fue. Quedamos al salir de clase, como cada día para volver juntos.
Yo estaba triste, sin motivo, o quizá con él.... y él estaba apagado.
Mis ojos se cargaron de lágrimas y me eché en su hombro.
-Qué te pasa cariño?
-No lo se.....
Me abrazó... durante un rato no dijo nada más, yo seguí llorando, en su hombro, sin motivo aparente.
Al rato me retiró la cabeza de su hombro, me cogió por la cintura, me sonrió (con la boca y con los ojos) y me retiró el pelo de la cara para secarme las lágrimas.
-Por qué lloras? por qué estás triste?
-Porque no puedo estar feliz.
Más lágrimas.... un rato de silencio, abrazo interminable y besitos en la frente.
Cuando me empecé a calmar le dije lo que creo que me pasaba; aunque la verdad es que creo que emepecé a llorar sin motivo y en mi llanto encontré nadando las "causas".
-Mira, se supone que hoy debía ser especial... hacemos 3 meses y ha sido un día cualquiera. YYYY tengo mucho miedo de perderte... nunca me había salido nada bien, y se que haré algo que no te guste, meteré la pata y me dejarás. No valgo para esto, en serio, me paso más tiempo pensando en qué no hacer, cómo ser perfecta para tí.....
Por otro lado la carrera, no puedo más...... y para colmo me miro al espejo y me doy asco; toda la ropa se me ha quedado grande.......
él seguía callado, mirandome y sonriendome, y yo llorando a borbotones. Me besó y me calmé. Entonces por fin intentó hablarme.
-Cariño, hoy ha sido especial, tanto como ayer, como anteayer, y como cada día que estamos juntos. Con la carrera puedes, podrás hacerlo, intentalo, eres muy fuerte y tienes mucha voluntad. Tu cuerpo.... eres preciosa.... delgadita, pero eres preciosa. No lloras por mí, lloras por tí, porque no te quieres, porque no valoras nada de lo que eres ni de lo que haces.
No quiero que seas perfecta, porque me pareces perfecta tal y como eres. Te amo por muchas cosas.... no voy a desaparecer de la noche a la mañana, nunca te voy a olvidar. Yo no sabía qué era esto y tú me lo has descubierto, siempre voy a estar aquí.

Y la tristeza siguió, pero las lágrimas se fueron y como dice Shakespeare

"el espíritu olvida todos los sufrimientos cuando la tristeza tiene compañía y amistad que la consuele"