Me están enseñando a quererme. Ardua tarea donde las halla.
Es dificil.
Siempre fui la rara en el colegio, así que hasta que pasé a la secundaria no tuve amigos de verdad.
Siempre fui (y soy) la rara en mi casa. No me han apoyado ni me apoyan en el único sueño que tengo: escribir. Cuando les dije (hace ya muchos años) lo que quería ser me dijeron "escritora?esos sólo comen después de muertos.... y periodista? tu crees que así te vas a poder ganar la vida?". Y desde que empecé la carrera el apoyo ha sido el mismo, nulo.
Por algún motivo nadie entiende que se nace para escribir; y yo no se hacer otra cosa.
Siempre me tacharon de egoísta, y esto me llevo a ser como soy ahora, me da igual el yo, todo de mí, lo único que me importa de mí es agradar a los demás.
Ayer él, mi él, me soltó el discurso más largo y más bonito y sincero que oí en mi vida. Tengo que quereme..... tengo que creer que soy inteligente, que llegaré tan lejos como quiera, que soy bella, que merece la pena conocerme.

Intentaré comenzar por lo de fuera, que es más fácil, tal vez tengo que aprovechar lo poco que tengo: soy alta, delgadita, tengo el pelo muy negro, largo y con un rizo muy bonito, mis ojos son miel, claritos, grandes y con unas pestañas largas, y mi sonrisa.... es bonita, más o menos bonita.
Nunca me ha gustado ser así, porque cuando alguien me conoce lo primero que piensa es "ya está la niña mona que es tonta perdida y se cree la reina de Saba". Y cuando alguien se fija en mí es casi por la misma razón...... Afortunadamente él es distinto, y me alegro.

Cómo soy: alegre, cariñosa, tranquila, espontanea, sincera, tímiday despierta. Esto me ha llevado a tener muchos palos por ingenua y confiada.

Pero mis dudas alrededor de él siguen ahí.... no se si puedo hacerle feliz; siempre le digo que quiero hacer sus sueños realidad, que solo quiero quererle y que tenga todo lo que se merece, él dice que nunca había sido tan feliz, pero yo sigo sin creer que soy lo suficientemente buena para él.
Cuando le dije esto me soltó su discursillo, y acabé llorando a lágrima viva de la emoción. Sus ojos estaban llorosos, pero brillaban como siempre desde aquella primera tarde juntos. Nos miramos, nos sonreimos y nos abrazamos. Me dijo "ya tenía ganas de ver tus ojos, llevabas toda la tarde mirando al suelo, sin mirarme".
Hoy me quiero más que ayer..... aunque no lo suficiente.
Voy a explotar mi lado positivo más allá de en mis escritos.

De ahí la famosa frase del títuloque dijo El Cordobés en El Informal hace mucho. =)
quereos.... por lo que valeis, que es muchísimo.