Quedé con él. En el mismo sitio de siempre. Llegó tarde como siempre.
Ayer volví a ver nuestra primera película juntos, estaba especialmente sensible. Estuvimos más acaramelados que nunca.
-Te tengo que contar una cosa. He tomado una decisión y necesito tu apoyo- le miré espectada, asombrada, sonriendo. él estaba feliz, mirándome orgulloso- que me voy a poner a trabajar. Qué me dices?
-Ehhh, no me des más chocolate, me duelen las muelas.
-Vale, pero qué piensas?
-Que no vas a ser capaz. Y la carrera? la vas a dejar?
-No, seguiría con las 2 cosas.
-No eres constante, no vas a poder.

El resto de la tarde estuvo marcada por las lágrimas de los 2. Ausentes, en un silencio casi sepulcrar anduvimos agarrados por Madrid durante horas.
-Es la tercera vez que te hago llorar. Se acabó, no quiero hacerte más daño.
Y yo no quería dejarle, pero tampoco hacerle daño.
La gente, ajena, andaba hacia nosotros riéndo. Iban en sentido contrario, o tal vez los contrariados eramos nosotros, quién sabe!

Nos sentamos, llorábamos. Llorábamos. El uno por el otro, y los dos por nosotros mismos. Las lágrimas nos sirvieron de colchón, y como siempre, cuando estamos juntos, no hay nadie más, somos uno, nada más.....
-Voy a estar contigo de acuerdo?si decides hacerlo te apoyaré, de veras....
-Te vienes?
-A donde?
-Donde sea. Conmigo.
-Claro que sí.
-Pues adelante con los sueños que aún nos quedan.



No se qué hará finalmente. No se si tomará la decisión adecuada. Confío en él más que en nada. Si necesita mi apoyo se lo daré, como siempre he intentado. Tengo más miedo de lo que haré yo, que de lo que él decida hacer.....
Pero le amo. Seguiremos juntos en esto.