
Esta mañana me desperté, con tu espalda junto a la mía. Necesitaba verte, darme cuenta de que era real, de que estabas allí. Y me giré.
Tu pelo alborotado caía de cualquier manera en mi almohada, tenías los brazos cruzados por delante de tu cuerpo y las piernas ligeramente flexionadas. Me acomodé a ti y tomé la misma postura que tú, pegada a ti, siguiendo el contorno de tu cuerpo, siendo tu forma y tu sombra.
Tu cuerpo se descubrió como una montaña a escalar, desde abajo, desde el principio. Con un suave movimiento mi pie rozó el tuyo y subió tanto como pudo. A partir de ese punto fueron mis manos las que entraron en juego, acariciándote despacio, suave…… no quería despertarte, ni mucho menos.
Tu tacto era tan suave como siempre.
Tu pelvis se alzaba grandiosa entre mis manos, ocultando todo y nada a la vez tras esos calzoncillos rojos que sirven de muralla entre nuestros cuerpos (si es que hay algo que nos separe). Tu huequito, ese entre tu ingle y tu tripa, me provocaba con su suavidad, con su atractivo, así que cariño, no tuve más remedio que acariciarlo insistentemente.
Entonces te moviste, poco.
Subí lentamente, deteniéndome en los detalles, acariciando cada resquicio de piel, sucumbiendo cada parte de tu abdomen y de tus curvas .
Acaricié tu cuello, y bien me hubiera gustado hacerlo con besos, tu oreja, revolví tu melena y toqué centímetro a centímetro tu rostro.
Al llegar a tus labios me deleité con cada uno de sus trazos, mis dedos convirtieron el movimiento en éxtasis buscando algún rincón para entrar en tu boca……
Subí a lo más alto para volver a principio.
Continué una y otra vez con el mismo rito hasta que te despertaste con un susurro de atardecer. Cada vez había una reacción distinta en ti, cada vez un sentimiento nuevo en mí……
Alguna parte nueva de tu cuerpo erigía para, como todo lo demás, ser acariciado. Tus muslos rendían homenaje a mi cuerpecito que aún seguía siendo tu faja.
Despertaste. Habría seguido con mi juego durante horas. Me habría gustado que te hubieras hecho el dormido sólo para que siguiera……

Me ha encantado, el relato está lleno de deliciosos detalles.
Un beso, preciosa.
Un beso y un aplauso.
Muchísimas gracias Julio.....
Lo escribí de rebote, a estas mismas horas hace una semana.
Un besazo