Me quema. Me mata oirla gritar, que me levante la mano, que me mire con esos ojos acusadores.
Me mata a cada segundo sólo por pasar por el pasillo.
Pero la quiero odiándola.
Quiero mudarme, pero no con ellos. Tal vez ha llegado mi momento, quiero dar el paso sola, ser capaz de buscarme un trabajo, compaginarlo como sea con la carrera y vivir con mi espacio.
Es difícil de explicar, pero haciendo la mudanza me he dado cuenta de que este paso lo quiero dar sola, quiero que la mudanza sea mía, no con ellos, necesito algo que con ellos no puedo tener y no se qué es.
Y pensar todo esto, y saber la solución me está matando.
Tengo miedo a tantas cosas que creo que ahora soy más valiente, más mujer que nunca, más yo y más nadie.
Y no se quién soy...

Y me muero....