Ayer me quedé sola, pero acompañada, vamos que mis padres se fueron.
Me encanta ser yo la que tire para alante con todo (temporalmente, claro).
Aunque he de confesar que soy un poco desastre.
De la comida mejor no hablamos.... yo me esfuerzo, pero ni el arroz a la cubana me sale decente.
Eso sí, limpiar, se me da de lujo.
Y parecerá una tontería pero al tender la lavadora, oliendo a suavizante, respetando los tiempos de lavado y sin desteñidos, me he sentido bien, orgullosa.
Y aunque tengo más hambre que las modelos de Versace, los rugidos de mi estomago me dice "ánimo bonita, serás una buena ama de tu casa".
Puede que me esté haciendo una mujer de provecho..... aunque argggg esa palabra me da tirria, me recuerda a cuando mi abuela me dice señorita (es lo que tiene que las generaciones predecesoras relacionen el ser mujer con ser de una determinada manera, supuestamente correcta, perfecta y adecuada).
Ahora os dejo... tengo que poner la plancha!
=)