Y el recuerdo de aquella noche se alzó borroso ante sus ojos.
Sin rostros, sin luces, sin besos, sin flores, sin cine, sin voz... pero lo reconocía incluso a tientas, en silencio y a oscuras,por algo era un recuerdo.

La efemérides de una vida entera se perdía ante el mundanal ruido del silencio.
Un obituario rugía en su cabeza; y su semblante aún estaba vivo.

Sonaba un requiem en su cabeza. Su requiem. Una canción de amor tullida por un bajo a destiempo, a contratiempo. Un bajo que rompía toda armonía que se dejaba percibir entre el eco.

La hipocresía del ayer gritaba como una verdulera a la sinceridad del imprevisible futuro. "Puta! más que puta! se que me quemarás! inquisidora....."
El eco dió la razón al futuro y se llevó cada una de las sílabas del pasado.
El intrusismo de una entidad hostil parecía yainminente. Las sirenas de guerra cubrieron el requiem, el eco y los gritos del pasado.
Tildaron el aire de sollozos de desesperación.

Despertó sudorosa y destemplada. La radio ponía su requiem, de nuevo transformado en canción de amor; esta vez el bajo no truncaba las ilusiones de aquel que escuchaba el himno.
Murió el requiem al sueño y descansó como el bebe que mece a su osito de peluche en madrugada.....