foto de la_no_diurna en 7/10/07
El monocromatismo de la ciudad partió su cabeza en 2, blanco y negro, y su universo en mil pedazos.
El calor de aquel abrazo obligado por las circunstancias, ni el primero ni el último, tapó los escasos 4 grados de aquella tarde de diciembre.
La música intensificaba todo, era como un carrusel que giraba y giraba, siempre avanzando, como aquel en el que todos subimos siendo niños.
Un tipo con una Harley trató de abrirse camino entre la muchedumbre. Practicamente imposible. Eso hizo que sus cuerpos se acercaran aún más. Temblaban. Ella y él, que aún eran dos. Practicamente 2 cuerpos inertes, extasiados por un gesto ínfimo que representaba más que la infinidad.
Agarrados de la mano avanzaron vergonzosos por la infestada calle. Al fondo, como, desde entonces, pasaría cada tarde, esperaban los músicos de la Fnac con el clásico Canon de Pach Elbel.

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