Hace tiempo que en el metro leí un texto de Caballero Bonard llamado "Summa Vitae". Está enmarcado dentro de su "Manual de Infractores".
Cada vez que entro en un vagón de metro (unas 4 veces al día), busco y rebusco para releerlo pero ni rastro.
Hoy, desesperada buscando en Internet, no he encontrado más que referencias que vaticinan lo que esperaba: no hay una versión gratuita en internet de ese fragmento.
Eso sí. He aprendido lo que significa SUMMA VITAE. Suma de últimas voluntades. Y he decidido hacer una.
No porque muera (Por Dios no! aún no! me queda mucho por hacer), sino porque me reciclo, y quiero hacerlo. Sí, me reciclo. Lo necesito. He decidido no ser rencorosa (y en el caso de odiar a alguien, ser amable aunque me cueste), abrir más la mente y sobre todo no ocultarme tras esta coraza de pudor.
Supongo que soy como tenía que ser. Cómo sino va a ser una aspirante a escritora fracasada? pues eso, tal y como soy, tímida y bohemia. Pero parece que todo el mundo me grita "sal de ahí si es que existes" y aunque sea sólo en apariencia, saldré.