Me he puesto delante de la pantalla y he dicho "hoy escribes algo, quieras o no". Y verdaderamente quiero hacerlo, pero no se qué contar.
Estoy guardando algunas fotos que tenía por olvidadas. Es lo que tienen los estragos del alcohol. En una de ellas luzco un lazo verde hierba gigante en la cabeza, a contraste con mi larga melena negra, unas gafas propias de Sara Montiel y en la mano, como no, ese gran litro que me hizo gritar una vez "soy bonita", pero sólo una, que los ataques de ego acaban pronto.
Me acuerdo de esa tarde, hace muy poco, un par de semanas como mucho, y sonrío. Fue el comienzo de algo nuevo, distinto. Ni mejor ni peor, selección natural me dijeron.
La gente viene y va. Afortunadamente, lostres que compartieron conmigo esa tarde siguen conmigo, y seguirán con el tiempo. Lo se.
Los otros dos, fumadores compulsivos, de tendencia a huir, inestables y egoístas, se escaparon. No sólo esta tarde, sino todas las demás. Decidieron que eran bastante felices juntos, sin los demás, y desde entonces no han vuelto ni siquiera a saludarnos.
Es un sentimiento raro. Dices, soy prescindible. Vaya, para ellos hace un mes (tan solo!!!) era necesaria. Ahora resulta que de ser necesaria he pasado a ser contingente. Vaya dilema. Y les echo de menos, la verdad, esa risa pegajosa..... pero por otro lado necesitan crecer bastante, lo mismo ese paso les toca darlo juntos, sin nosotros.
La verdad es que en este punto ellos para mí son contingente también. Cuando alguien te hace el vacío acaba por no ser necesario. Es como un desengaño amoroso, pero sin las llantinas interminables nocturnas y sin helado de chocolate.
Es selección natural. Cada uno acaba estando donde tiene que estar.