Ultimamente me he vuelto presa de los símiles fáciles. Y me da igual. Muchas veces es la mejor manera de explicar algo que necesitas explicar; y es que las cosas, obvias, sencillas, necesitan explicaciones obvias y sencillas.
Ahí va: la vida es un yogurcon caducidad. Pero no vale comerselo al día siguiente de haber caducado, lo típico que todos hacemos "buah, no me hará nada... por un día", porque al día siguiente desaparece el yogur (la vida, por supuesto). Como dijo el gran Jean Reno en una película de mi amado Benigni "después de nosotros no queda nada, si siquiera la nada que al menos sería algo".
Te pasas años sabiendo que se acaba, que se acaba, diciéndote tengo que aprovechar eso, lo otro es muy valioso, etc, discutes, sonríes, amas, disfrutas, lloras, sufres..... pero VIVES.
Y de repente, te caes, te encuentras enfermo y sabiendo que ya sí, que no hay retorno, que es cuestión de tiempo. Tienes a toda tu gente alrededor (si has sido gente de bien y en tu andadura has cosechado algo; sino, no te queda ni gente contigo), esperando lo inevitable..... morirse acompañado es como quedar y hacerse de rogar.
Y en ese momento sólo te queda pensar, ¿hice todo lo que quería hacer? ¿conseguí hacer bien? ¿mi camino ha valido para algo? y vuelves la vista atrás, acordandote de tus errores y examinándolos. Y a los 2 segundos, después de haber visto flashes de momentos por tu cabeza, ríes, porque además de palos ves tu primer beso, sientes esas maripositas, te acuerdas de cuando nació tu hermano, de los abrazos de tus padres, de aquella sorpresa que te hizo llorar de ilusión.....

((No sabeis la llantina que me estoy pillando ahora mismo))

De todo esto charlaba el otro día con mi amigo el canario:
-Cuando muera, dejaré dicho a mi familia que vosotros sereis los que repartais mis cenizas por mi isla. Donde querais. La única condición es que vayais, y después os quedeis de vacaciones en la playa.
Y nosotros, sonreímos, y se nos calló una lágrima. Estabamos siendo conscientes de que la vida se acaba, y que la única manera de acabar con el sufrimiento ante la muerte es muriendo. Y, por qué no, del aprecio que nos tenía ese amigo que nos dejaba como legado unas vacaciones, obligadas, porque eran para él, en su honor.

Cuando pasa algo de este estilo, siempre me niego a ir a tanatorios, cementerios, etc. Cada uno llora las muertes como las siente.
-Laura, ya va siendo hora de que crezcas y te enfrentes a esto.
-Mamá, estoy muy crecidita, no soy nada inmadura. Pero no pienso dar el gustazo a la muerte de, encima, agachar la cabeza y aceptar sus normas. El día que me plante ahí será porque me toque, sólo una vez, y me enfrentaré a ella, claro que sí, pero será ella la que tenga que verme a mí, no yo a ella.

Llega el puente de los Santos. Odio las tradiciones, la verdad. No soy ninguna antisistema ni sigo unos cánones de comportamiento prefijados, simplemente intento tener mis propias ideas sobre todo. Y me las invento yo; consigo sacar argumentos de donde sea, pero no quiero ni ser como los demás por sistema, ni ser distinta por ser como otro grupillo de gente que, considerándose distintos, son iguales entre ellos. Como cada año mi familia irá al pueblo a lo que se hace en estas fechas (ya sabeis, limpiar lápidas, poner flores, rezar, poner velas...). Y como todos los años me quedaré en casa. Sola. Me da igual qué se celebre el 1 de noviembre, yo, por mi parte, lo único que pretendo hacer es celebrar que aquí sigo. No me hace falta llorar por quién falta el mismo día que todos los demás.

Degraciadamente, el 2008, va a traer mas muerte a mi familia que vida. Sólo espero tranquilidad y calidad "de vida" hasta ese momento. Y mucho amor, que es lo que mueve todo.
Un cuerpo, sólo es un cuerpo.....