He estado bastante ausente.
La verdad es que puedo decir que ocupada.
En nada especial, simplemente en lo de siempre.
Y lo de siempre incluye discutir con mi madre por lo de siempre. Tradiciones bla bla bla, prioridades, bla bla bla, libertad.....
Etcétera. Que mi madre cuando se pone a discutir no tiene final.
Y es que las esferas han cambiado. Mis prioridades no son las mismas que para mis padres cuando tenía su edad, ni la vida que yo quiero llevar es la suya. No es que ellos hicieran nada malo, simplemente hicieron lo que la mayoría de los jóvenes de su tiempo: buscarse una pareja estable desde los 15 años, estudiar una carrera, casarse y en el caso de mi padre trabajar y mi madre cuidar de la casa y más tarde de mí. Pero todo esto teñido de los tintes que dejaba una tradición dictatorial y el catolicismo de la España que les tocó vivir.
En esos años, en los que compartías casa no solo con tus padres y tus hermanos sino también con abuelos, tíos y lo que se terciara; decía, en esos años,era practicamente imposible salirse del cánon. Pues lo más importante era la familia y todo giraba a su alrededor; una absoluta lealtad a tus raíces y tu familia y una absoluta obediencia.
Pues bien. Hoy, la vida moderna, la modernización y el abrirse a Europa (que siempre digo que la autarquía que nos ha traído la historia nos ha hecho más daño que bien) nos ha convertido en personas individualistas. Esto es, preocuparse por uno mismo en primer lugar y después por lo demás. Las esferas, las prioridades, han cambiado. La familia no ha pasado a estar en un segundo plano, simplemente se rebate entre decisiones con la pareja o el trabajo.
Ya no hacemos lo que mi madre hizo en su día, al casarse dejó esa asignatura de lamagisterio que se le resistía (tampoco eligió mucho la carrera, casi todas sus coetaneas hicieron lo mismo), nunca trabajó, me tuvo a mí y aquí sigue, en el mismo lugar. No.
Ahora a los 17 años eliges entre un montón de carreras. Y si no vives en una ciudad que tenga lo que quieres estudiar, te emancipas, para lo bueno y lo malo, pero te vas de casa. Ya entran las prioridades de las que hablé: elegir entre familia y trabajo/estudios.
Yo tengo la suerte (o no) de vivir en Madrid. Luego no estoy emancipada. Un día le dije a mis padres que me quería ir de casa; la contestación de mi madre entre sollozos fue "pero qué te hemos hecho? qué hemos hecho mal para que nos hagas esto?". "Nada mamá, no es malo, simplemente ya soy mayor, no me dejais libertad, y ahora ya somos 2 personas mayores discutiendo, no soy una niña y se lo que digo, ya no me puedes callar con hasta que seas mayor de edad haras lo que yo diga. En Francia es normal que a los..."-me cortó.
"¡La universidad te está llenando de pájaros la cabeza!" y las lágrimas se transformaron en un devenir constante de gritos y reproches.
Y en ese punto de mi vida estoy. Soportando una y otra vez la misma discusión cada vez que pido dormir fuera (aún no lo he conseguido, quedarme en casa si ellos se van al pueblo o llegar a casa más tarde de las 23:20.