El olor a lluvia carcomía los augurios del espíritu. Una presa fácil, si se me permite intervenir. No es de buen gusto que el narrador entre a formar parte del cotarro, pero soy tan necesario como cualquier otra cosa.
Las manecillas de las puertas estaban oxidadas por su edad. El viejo tejado resoplaba con la ventisca y las gotitas, ya leves, de la madrugada tintineaban al son de su corazón. Cli-cli cli cli-cli....... un sonido un tanto irregular pero era de comprender.
La noche era una impertinente huesped, que, curiosamente había sido invitada a dormir.
El refugio con chimenea ahora le resultaba angosto y miserable. Quería irse. Respirar.
Y lo hizo.
Salió. Pese al frío. Pudo la inquietud. Empapado, somnoliento y atontado paseó hasta que el día se hizo día. Una borágine de sentidos y sentimientos. Un batallón de legañas sin cuajar. Sueño y libertad. Regresó a la casa.
-¿Qué te pasaba cariño?
-¿y tú quién eres?
Se hizo el silencio.Replicó.
-¿quién eres?
Se extrañó.
-Nada, olvidalo guapa, sigue durmiendo.


PERFECTO.
¿Para cuando un club de fans con tu nombre?
Un abrazo
jajajaja Clara, nunca!!!!!
pero gracias!
un besazo