Me he despertado con ganas de no ser. Sin saber muy bien si quería ser consciente de mi existencia.
Pese a tener los ojos hinchados, como todos los días, he salido sin maquillar. Y con la misma ropa de ayer. Para qué pensar cómo quieres que te vean si no quieres que te vean?
Normalmente habría andado rápido de camino al metro, disfrutando de cada árbol, con la cabeza mirando al frente, que no alta, deleitándome con el crujir de las hojas bajo mis pies. Hoy anduve con la mirada perdida, pensativa en todo y en nada, intentando no rozar a las caducas, que hoy me molestaban.
Durante la comida, después de estar 10 minutos pensando si comer o no, o qué hacer, apenas hablé. Tan sólo unas 2 frases.
-Yo he nacido para destacar-dijo Miguel- para que me conozcan, para ser único.... yo quiero ser una estrella, y eso el periodismo lo permite, así que espero llegar.
-Yo, no quiero que me conozcan pero sí ser respetado, ser importante y bueno, aunque anónimo- la postura de Carlos me parecía más coherente, más razonada, más humilde.
-Yo... lo único que busco es ser feliz. Llevo años sabiendo que he nacido para fracasar o para ser mediocre en el mejor de los casos. Por nada quiero destacar, mejor dicho,no quiero llamar la atención. Soy así de.... no sé, rara, bohemia....

Cogí mi abrigo y con los ojos ahora encharcados me fui. Disfruté del paseo. De los olivos, del césped.... se me cruzó una mariposa, dicen que da suerte (ojalá).
Al llegar a casa la misma estampa que ayer por la noche. La misma discusión, las mismas lágrimas. Para mí, las mismas pocas ganas de respirar, el mismo fracaso, la misma pena, la misma soledad, el mismo aislamiento.....