Es curioso, bueno, quizá no tanto.
Cuanto más queremos algo o alguien, más pensamos en ello. Pero es que cuando odiamos a alguien, esto tapa todo lo que queremos e invade cada hemisferio de nuestro cerebrito a todas horas (y con ello invadimos el cerebro de los que están a nuestro alrededor quemándoles hasta la saciedad).
Olvidamos lo que queremos más facilmente que lo que nos hace daño. Somos masocas, definitivamente.

Por ejemplo, ¿os acordais de vuestro primer beso? yo, más bien poco. Se que fue en uno de mis lugares preferidos y que fue corto, no se nada más. Pero, ¿os acordais de cuándo os dejó aquella personaque os lo dio?
Yo a la perfección.

Y es que de lo primero que nos tenemos que acordar es de olvidarnos de olvidar.