Pues he vuelto.
No es que me haya ido.
Es que estoy estresada.
Y entre el estrés he encontrado un hueco para escribir. Porque necesito desahogarme. Porque me da miedo volar. Porque mañana será mi primer vuelo. Y estoy acojonada. En pleno temporal. Y yo con estos pelos. Acojonada decía. Porque no confío en que ese bicharraco, también conocido como avión, pueda quedar suspendido en el aire y avanzar.
No. No me lo creo.
A mí no me engañan. Al resto de los humanoides puede que sí.
Pero a mí no.
Ja! soy más lista que todos ellos.
O no.
Si fuera tan lista no tendría miedo.
Oh Dios... ¿por qué menciono a Dios? él no tiene nada que ver. O sí. Tal vez sostenga el avión hasta que llegue a París. Oh sí, por favor Diossss agarranos fuerte para que no nos caigamos.
Y la aerofobia me impulsa a dedicaros una feliz semana santa.

Ya estás en París??...seguro que sí...¿a qué no ha pasado nada?...Pues eso...A veces los coches son más peligrosos que los aviones ( estadísticamente lo son).
Espero que hayas tenido un buen vuelo. :-)
:-X
Estoy seguro que no ha pasado nada, jejeje, al menos no he oído nada en las noticias, o sea, que has llegado bien ya estás en París vivita y coleando, disfruta y no pienses en que Dios tiene algo que ver, piensa más bien en la pericia del piloto, jejeje.
Besitos y feliz regreso.