Pues he vuelto.

No es que me haya ido.

Es que estoy estresada.

Y entre el estrés he encontrado un hueco para escribir. Porque necesito desahogarme. Porque me da miedo volar. Porque mañana será mi primer vuelo. Y estoy acojonada. En pleno temporal. Y yo con estos pelos. Acojonada decía. Porque no confío en que ese bicharraco, también conocido como avión, pueda quedar suspendido en el aire y avanzar.

No. No me lo creo.

A mí no me engañan. Al resto de los humanoides puede que sí.

Pero a mí no.

Ja! soy más lista que todos ellos.

O no.

Si fuera tan lista no tendría miedo.

Oh Dios... ¿por qué menciono a Dios? él no tiene nada que ver. O sí. Tal vez sostenga el avión hasta que llegue a París. Oh sí, por favor Diossss agarranos fuerte para que no nos caigamos.

Y la aerofobia me impulsa a dedicaros una feliz semana santa.