Yo soy más bien de obsesionarme.

Hay que tener cuidado porqeu me encapricho pronto de las cosas.

Y así me pasa, que impulsivamente, pero habiéndolo meditado bastante, decido hacer algo, y en el último segundo digo NOOO, PARA.

Recapitulo:

que impulsivamente, pero habiéndolo meditado bastante

Aunque sea una paradoja os prometo que tiene sentido. Es mejor con un ejemplo. Necesito una cámara de vídeo, pero en la facultad no queda ninguna libre, así que digo "me voy a comprar una" días y días mirando cuál comprarme, precios y demás, y llega el domingo por la tarde, es el día de comprarla, Fnac está abierta sólo esperándome a mí. Llamo a un amigo "Gon, ¿dónde andas? ¿tienes el carnet de socio Fnac?" y Gon viene desde Sol porque a su niña bonita le sale más barato si la compra un socio. Vamos a por la cámara, el cajero me la reserva porque tengo que ir a sacar dinero. Y en el momento en el que salgo a la calle para sacar dinero digo "no, que no me la compro" y me quedo tan pancha.

Pero los que tengo alrededor no se sorprenden, han aprendido a vivir con esta inseguridad.

Y esta paradoja es aplicable a todos los aspectos de mi vida, por absurdo que parezca. Al comprar ropa, al hacer planes, al tener alguna relación (del tipo que sea)...

Espero aprender a vivir con ello.