No espero nada de mí, por eso a poco que consigo ya estoy pegando saltos de alegría. Pero saltos literales, de esos que se notan porque las comisuras de los labios de estiran de repente y el suelo empieza a vibrar cuando los talones lo rozan.
Ahora estoy sola, otra vez, él se ha ido a trabajar, y esta noche ya no vuelve. Estoy escuchando una y otra vez una canción en inglés que no consigo descifrar. Fácil, busco la letra y la intento cantar pero es muy rápida, no puedo.... sigo escuchándola. Y cuando logre aprenderme el estribillo saltaré al ritmo de la música.
=) la ilusión de las cosas pequeñas.

que bonito ... la verdad e sque es cierto, lo mas pqueo a veces e slo que mas ilu nos hace!
da unos cuantos saltos por mí ;)
Un beso