Siempre quise ir a París, y ahora que ya he estado quiero volver.

Me ha enamorado desde siempre.... Sin embargo no creo que sea la ciudad de los enamorados, me parece más bien que es una ciudad para los enamorados de la vida, los que están locos por sentir algo nuevo a cada instante....

Yo fui de los otros, de los que van a París porque es la cuna del amor. Ahora que no hay amor no puedo ver esas fotos que con tanto cariño hice, no puedo recordar apenas nada de ese viaje porque son todos recuerdos comunes en los que sale su rostro...

Esto ha trastocado mi teoría sobre París, y probablemente ha trastocado toda la visión del mundo que tenía y de mi propia vida.

Creas un universo paralelo porque no te es suficiente con el terrenal, consigues ser un personaje de cuento, porque es lo que quieres, vivir un cuento en el que todo sale bien. Llega alguien tan subnormal que le ha dado por hacer lo mismo que tú porque ha tenido una vida mala. Os enamorais, o eso parece. A priori tooodo parece muy fácil, él quiere ser un principe y tú una princesa, haceis un cuento propio.

Y llega un momento en que tú, princesa, te hartas de tanta vida de cuento y quieres salir al mundo real, por la razón que sea, ver el mundo y convertirlo a tu manera, pero fuera del universo paralelo.

París era parte de mi universo paralelo, ahora está fuera de él, como todo.
Y me jode saber que no seré capaz de volver sin acordarme de él.

Pero volveré. Probablemente con otro, por no decir seguramente. Porque soy como soy, un animal de costumbres, más animal que costumbrista. Y amo al amor del mismo modo que odio al desamor sin poder evitarlo y salir corriendo. Porque soy intensa, y hoy te muerdo la oreja y mañana te grito al oído. Porque me sale besarte y darte un pellizco a la vez. Porque estoy hecha por partes, y algunas no concuerdan con las otras.

Y esa es mi visión de París. Una ciudad llena de gritos de desesperación, de contradicciones, llena de desencantados, de bohemios con poesías inacabadas, de drogadictos que se inyectan la vida en vena, pero plagada de gente que aún sigue creyendo que es la ciudad del amor.

Y no. El amor viene de fuera, la ciudad es sólo lo que nosotros queremos ver allí.