Lo noto. Y tú también. Además sabes que yo lo noto.

Sí, estamos de lujo, tú en tu lado del sofá y yo en el mío, pero ya nos gustaría ocupar solo una plaza.

Lo noto. Ni me tocas ni te toco. Nos rozamos adrede, descuidados, como adolescentes, porque todo queda en eso.

Y nos miramos comiéndonos.

Lo notas verdad?

Yo lo noto.