Hoy le prepararé la cena, una noche más desde hace 1 mes. Pero hoy es especial, porque no habrá eso que se presupone que hay cada vez que una pareja queda para cenar. No, no lo habrá.
Le he preparado la mesa en la terraza. Con velitas, incienso y una fuente que suena poco pero suena. Hay que celebrar que le hicieron indefinido y empieza a ver sentido a su vida, hay que celebrar que intentamos ser felices juntos y que empezamos a encauzar nuestros caminos por separado, y nos va bien.
Cada día hay que celebrar que se sigue vivo y que se es capaz de sonreir, por eso mi tío siempre compra vino, para brindar cada vez que alguien le visita, independientemente de que sea un día especial o no. Mi chico no bebe vino -cosa que no se espera de un riojano- así que tengo 2 botellas de limonada bien fresquita esperándole.
No se cocinar, pero lo intento. Me estoy esforzando mucho para que esto vaya bien. A veces pienso que me esfuerzo tanto porque me siento culpable de haber permitido que mi compañero de trabajo tonteara conmigo, no le seguí el rollo no, pero le dejé que tonteara.
El caso es que intento cocinar. Mezclo cosas, y a veces hasta consigo que estén ricas. El truco es que si no sabe demasiado bien, o sabe bien pero no es un sabor peculiar, sea un plato bonito. Eso siempre cuela, los grandes cocineros sirven raciones en aritos minúsculos y manchan el plato ligeramente diciendo que es una guarnición. Yo no, yo hago comidas copiosas, y decorativas.
Esforzarse suele dar sus frutos. Espero que hoy resulte bien la cosa.
;-) Si mi invento culinario resulta bien os daré la receta
