Ryu me dijo que hacía mucho que no escribía. Yo le contesté que no, que no estaba parada, tengo muchos borradores en el tintero. Pequeños resquicios de alma escritos en servilletas, en la bandeja de borradores del móvil, en la libreta del trabajo...

Ahora mismo no me siento capaz de alargar ninguno de ellos, ni siquiera una frase más, así que he pensado que con vistas al futuro, en el que puede que hasta yo misma desapareza, por si acaso pierdo estos borradores, los voy a almacenar aquí, amontonados, en un nuevo post. Pero eso sí, sin ton ni son. También os animo a una cosa, ya que yo por el momento no voy a usarlos, haced vosotros un post sobre ellos, tomando este pequeño fragmentito mío y etiequetadme a este post. Será una cadena de relatos compartidos, ¿qué os parece?

Allá van:

Calcamonía desquebrajada en el brazo de un nuño cualquiera. Contando los minutos que faltan para la hora de la ducha; entonces me iré por un desagüe de la mano de un estropajo. Es el fin de todas las mierdas.

Prejuzgame, será una bonita forma de matarme.

Te me apagaste. Igual que hacen las estrellas fugaces al malgastar consigo mismas un deseo. Te malgasté.

Esto sólo pasa con algunas cosas profundas. Tan profundas, tan profundas, que no puede haber nada más sencillo, delicado y cercano a la vez.