Empieza a sobrarme mi compañía. Pero no os quedeis con esa cara de mustios, que no pienso suicidarme, automutilarme, llorar hasta quedarme con ojos de sapo... no! nada de eso. Es que me he dado cuenta de que se me está yendo la cabeza. Hay claros indicios de eso desde que nací, pero creo que´los últimos días lo confirman.

El aburrimiento hace mella y soy un ente que vaga de un lado a otro de la casa con un moño, una bata suaaaave suaaave de corazones turquesa, una bolsa de pipas y una Nintendo DS en la mano. Pero lo que más delito tiene es lo de la bolsa de pipas, porque resulta no ser una bolsa sino un saco. Sencillo, vas a una tienda de frutos secos (Belros en este caso) y empiezas a echar y a echar con uno de esos cazitos de color rosa fluorescente y como las pipas pesan tan poco y valen tas baratas, cuando llegas a tu casa te das cuenta de que con esas pipas tienes para alimentar a todos los loros del Zoo durante siglos...

Pero oye, que os digo yo que las pipas se agotarán en cuanto las encuentre mi madre. Las pipas crudas me recuerdan a cuando era pequeña y pasabamos toda la familia las vacaciones en el pueblo. En esa vieja casa de la Calle Libertad eramos 5 enanos (entre los que estaba yo), con sus correspondientes padres (4 en total), 2 abuelos, una tía de mi abuela, y mi tío el jóven y su mujer que iban y venían. 14 personas conviviendo, pegando voces, riendo...Lo único que conseguía calmar el gallinero eran las noches de barbacoa en el patio y los girasoles. Cuando mi abuelo iba a la huerta a comprar girasoles ya sabíamos todos lo que tocaba; sentarse en el patio y comer pipas crudas. Recuerdo esas tardes de girasoles de una manera muy especial, mitificada diría yo.

A eso me saben estas pipas crudas.

Pero digo lo de que se me va la cabeza y que quiero prescindir de mi propia compañía, porque hoy exactamente a las 11:03 cuando he ido a por mi saco de pipas de loro, me he sorprendido a mí misma cantando por el pasillo:

qué ricas pipas crudas

me comería la bolsa entera

nadie se daría cuenta

y quedaría gorda como una ballena

La canción ligera no es lo mío por lo que se ve. Ahora toca buscar coche, aunque ¿para qué? si no se conducir, lo se por experiencia..... en realidad no se cuál de mis yos es el que sabe conducir y para el caso es lo mismo.