Año nuevo. La noche fue rara. Había dos ausentes en la mesa y una ausencia anunciada.
Hace casi un año de la muerte de mi abuelo y mi abuela, sentada en su sillón, se niega a cenar y nos cuenta llorando aquel único día de su vida en el que se cagó en Dios: "entré al salón y vi que se había llevado lo más grande de mi vida". Y de la nuestra. Se le echa de menos, queda una ración entera de cordero y le habría encantado probar el jamón que trajo Santi.
Todo es mecánico. Unos cuantos besos desganados, una cena sin gracia, conversaciones insustanciales... La atmósfera permaneció enrarecida hasta que terminaron las botellas de Lambrusco. Ahí empezó la cena alternativa en la que descubrimos que esos caracolillos negros -que no se cómo se llaman- se parecen mucho a las aceitunas negras y acabamos vaticinando que un conocido no comería uvas sino mocos (literalmente, este hombre adulto se come sus mocos). El Lambrusco consiguió su proposito, una cena con risas.
Recogemos. Preparamos los cuencos con 12 uvas, mi prima me dice "Laura, acuérdate de que este año son 13 uvas, han cambiado nosequé del reloj" y le hago caso sin querer.
Primer cuarto. Mi tío ya se ha comido la mitad de las uvas. Segundo cuarto. Mi padre se va a la terraza a ver los petardos. Tercer cuarto. Mi tita quiere que me quite para ver mejor la tele. Cuarto cuarto. Ya no pasa nada.
12 uvas después nadie grita feliz año, nadie dice nada, nadie da besos, cada uno permanece inmóvil en su silla esperando a que sea mi abuelo el que diga algo como cada año, pero esta vez no podrá ser. Alguien se levanta y da un beso al de al lado. Y así sucesivamente, uno por uno los 13 nos vamos besando... Lágrimas. Brindis de cava y sidra mojado.
"Mañana comeremos donde tus tíos Laura"
No, yo como sola en casa mamá, no hay nada que celebrar.
http://www.youtube.com/watch?v=nZDgXJL3U3Y
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FELIZ 2009 A TODOS!


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