Llevo días pululando por aquí con ideas sueltas en la cabeza. Y finalmente antes de anoche me decidí a entrar, con todas las de la ley. No es nada espectacular, más bien es un pequeño fragmento de la sencillez de mi vida en este último mes.
Le había cogido el gusto a ver nevar. Son varias estampas como estas las que guardo en mi móvil. Esta es mi favorita: la nieve en movimiento, y el desenfoque del moviento al arrancar el tren:
Durante esos días no pude conducir, cosa que no me dolió, porque no le tenía mucho cariño a mi recién comprado -que no estrenado- coche.
Me empecé a enamorar de él en el mismo momento que empecé a cogerlo después de las nevadas. Ahora disfruto al bajar las ventanillas y despeinarme. La radio cinta empieza a gustarme; le cuelgo el adaptador al mp3 y listo. Mi vecina, a la cual conozco desde que nuestras madres nos metieron e la cuna, se ha comprado un coche poco después que yo: "Este es mejor, al menos lleva para cd".
Sin embargo es curiosamente la radio cinta la que me ha empezado a fomentar mi pasión por conducir. Tengo 400 canciones a un click. Cantar conduciendo relaja, hasta tal punto que cantando "soy rebelde" de Jannette, versionada por la India y Pastora Soler (BSO ¿Por qué se frotan las patitas?) conseguí cruzar sin miedo esa intersección que me mata y me envuelve por todos lados. "Y cantar, y reir y sentir sólo por amor..."
Sólo iba de camino a mi casa, de dar una vuelta para relajarme. Aparqué, apunto estuve de dar al focus rojo de mi lado.
Además me he dado cuenta de que cuando sales de un aparcamiento y alguien entra en él se crea un vínculo, un segundo de complicidad repentina. Sacudes la mano y sonríes indicando "sí, salgo" y el otro coche espera y hace lo mismo queriendo decir "muchas gracias".
Intento no desviarme del tema. El caso es que aparco, y subo a casa. Aún da el sol en la habitación pero tengo que resignarme a sentarme a estudiar.
Recuerdo cuando mi perra se sentaba en mi regazo y colocaba sus patitas delanteras sobre mis apuntes. Miraba el taco de hojas, lo olisqueaba, se quedaba mirándolo otra vez y me miraba a mí con cara perpleja. Un lametón en la oreja. Y permanecía ahí, impasible, dejando pasar el tiempo mientras yo leía y releía. Nunca llegué a entender por qué no se cansaba. Lucky seguía repitiendo su rito una y otra vez: miraba, olía, volví a mirar, me miraba a mí y me lamía la oreja. Un rato después se bajaba, daba un paseo y volvía a subir.
Al subir a mi casa mi elefanta de peluche está en la silla. Me enamoré de ella en Ikea y el día de mi cumpleaños fui a abrir el armario y se me cayó encima. Me puse a gritar por el pasillo, y cuando reaccioné no pude dejar de abrazarla. Al verla así me recuerda a Lucky, apoyada sobre mis hojas, y decido explotar la estampa:
Me debía a mí misma ese momento de relax.... y quería compartirlo.
Ahora me dispongo a volver a quitar al elefante de su sitio, hacer mío el cojín de la silla y a pasar las horas muertas viendo como mis hojas no evolucionan, las letras no cambian, no me surgen nuevas cuestiones que me hagan estar alerta de lo que leo y el panorama no se pone más interesante.
Cosas tan mínimas como estas son las que consiguen sacarnos de la rutina de febrero. (Suerte... a los que la necesiteis como yo)

El invierno es mi estación favorita; por suerte, incluso en la ciudad donde vivo, Vetera, cerca del mar ha nevado este año, como en mis montañas. Mi casa es pequeña, desordenada, llena de trastos y libros que se acumulan uno sobre otro... pero es mi casa, mi espacio libre. Bueno, mí y de Kuragin, claro.
Besos!
PS: Ya llegará la suerte.
=) Gracias Theo, espero que llegue la suerte, y si no llega seguiré empeñada en buscar talismanes por aquí...
Secundo lo de la estación,sólo tiene un defecto...y se llama febrero. Supongo que siempre nos toca luchar contra algo,antes eran los monstruos de debajo de la cama y la escalera,ahora son los que se sientan entre el escritorio y la pizarra.
Buena Caza!
Hola, me ha encantado tu elefanta ^__^
que lindo que la compartas aquí en el blog.
y claro Lucky estaba ahí para darte animos y que no te quedaras dormida, si ella se aburría que quedaba para ti, un lindo gesto de su parte.
cariñosss
Citizen: cosas de este mes y del siguiente, parece que no nos libramos de este monstruo, como tú dices.
Carmen: por algo el perro es el mejor amigo del hombre... Lucky es mi terapia (tenía miedo a los perros) y mi amiga.
Un beso!