A mi mal amigo se le ha muerto el Tamagotchi... Sí, esa cosa tan mona que se puso de moda hace unos años. En realidad hace unos días se le murieron todos los peces de su pecera y una amiga dijo "mejor una mascota electrónica". Aún así el invento no ha durado mucho... nació antes de ayer durante una emocionante clase de historia del periodismo, sobre las 8 de la tarde, y murió durante la madrugada. Ya le decíamos nosotros que darle tartas para que se hinchara no era bueno...

Mi madre, sabia mujer que le conoce de oídas y ya ni por esas quiere verle más, dice que el problema es el dueño; cito textualmente: "lo raro es que no se marchiten a su paso las flores, me extraña que no se hayan muerto las compañeras de piso por tenerle cerca".

Y no se cómo pero contándole esta historia a otro amigo acabamos reflexionando de la vida en general...

-No me vengas con frases metafísicas Alvarito.

-¿Qué es la metafísica?

-Pues en realidad no lo se, pero lo aplico siempre que alguien me dice alguna reflexión absurda de este tipo sobre la vida y las relaciones humanas.

 Él no piensa que sea una tontería. Se ha encariñado con una chica, y quiere cortar la relación ya; prevée que no se van a ver demasiado cuando el curso acabe y no quiere tener que echarla en falta.

Le interrumpo antes de que conteste, oigo sus risas al otro lado del altavoz, está viendo South Park paralelamente.

-El caso es que tú y yo somos amigos y como se que no te veré en verano porque cada uno trabajaremos intensamente y explotados en un medio distinto pues prefiero dejar las cosas aquí y ya veremos si seguimos siendo amigos en septiembre.

Se ríe más. Me dice como siempre "ay morocha" y la conversación deriva por otros caminos.

Tengo la teoría de que cultivar muhas amistades es absurdo; se trata de cultivar grandes amistades, que perduren con los años y que merezcan la pena.

No se si llevaré razón o no, pero a mí no se me moría el Tamagotchi, lo mataba porque me aburría de él (¿esto puede ser enfermizo?).