Qué desolador es este vacío de Madrid en verano; mi calle, rebosante de coches a cualquier hora del día, espina dorsal de esta zona de Carabanchel en la que hay noches que tienes que pararte durante un cuarto de hora para encontrar aparcamiento o acechar a cualquiera que tenga pinta de irse, está vacía, totalmente.
Es muy triste. Sobre todo porque oyes de unos y otros "me voy de fiesta", "voy a hacer las maletas que me voy a la playa" y tu única fiesta es poner música al preparar la cena y la única ropa que guardas por una abertura más o menos parecida a la de una maleta es la sucia en la lavadora.
Mi lavadora ha terminado y he tenido que tenderla con toa la caló que hase que diría mi abuela. Asomarse al patio interior da pena. Todas las ventanas están cerradas, las persianas prácticamente selladas y los aparatos de los aires acondicionados llevan siglos sin encenderse. A veces creo que soy la única que pasa el verano en la urbanización.
Maté mi limonada y me animé a mí misma a poner la ropa en un barreño para tender. He de reconocer que aún no he aprendido a tender en esta casa, ¿a qué clase de arquitecto se le ocurre poner las cuerdas de tender en paralelo al ventanal de la cocina que, en todos los pisos de la urbanización, sirve como ventilación para la encimera que alberga la pila de lavar y, por ende, por el que no se puede tender? el caso es que ese gran genio (estoy segura de que jamás se planteó tender y por eso le daba igual cómo diseñar este patio interior) nos empuja a toda la comunidad a tender por unas pequeñas ventanas que forman una "L" con el gran ventanal.
Durante esa pelea con las sábanas, los ventanucos y la cuerda de la ropa me ha venido olor a hombre. Pero olor a hombre con colonia, ya sabeis a Brumel o algo así. Y me ha recordado al olor de mi padre, a los cuentos que me contaba de pequeña y de repente le he añorado a él, a mi madre y a mi hermana tremendamente. ¿Sabeis ese olor que tiene la casa de uno cuando viene de la calle? ¿ese que te hace decir "por fin estoy en casa"? pues mi casa lo ha perdido desde que ellos no están, a lo más que huele es a mis estúpidas barritas de incienso o a la comida que no guardé en un taper al salir de casa.
Pues en ese ataque de melancolía me vine al ordenador, dejando la ropa a medio tender y al televisión encendida en el salón para oir ruido. Ha sido la primera vez durante el verano que enciendo el messenger. Se abre la ventana, es Roy, un amigo que conocí por internet, un soldado israelita que, tras varios veranos en Mexico, entiende y habla español casi a la perfección. Hemos tenido conversaciones muy interesantes; él jamás ha llegado a entender nuestra cultura (liberal y de pecado para él) y yo no he llegado a comprender la suya, pero nos llevamos bien, hablamos, aprendemos y respetamos. Me cuenta que mañana se casa, que está nervioso, que jamás a besado a su novia, Tehila, y que llevan poco tiempo pero que en Israel es así. Tras los enhorabuenas y cómo me alegro Roy él cambia de tema:
-¿Qué os gusta a las mujeres?
-¿Quieres hacerle un regalo Roy?
-Mañana es la primera vez que nosotros estamos juntos...
-Ahhhh me hablas de sexo
Y desde ese momento me he dedicado a explicar a un virgen dónde tocar, cómo y qué hacer. Le he dicho que vaya con cuidado, no se el efecto secundario de la circuncisión pero si es el que yo creo no quiero que la pobre Tehila le coja miedo a esa cosa en su primera vez. La verdad es que ha sido complicado explicarle a un israelita que sabe castellano mejicano qué son los pechos y sobre todo qué es un pezón.
-¿Quieres que te enseñe una foto de unos pechos en internet Roy? si no lo ves no te puedo decir dónde tocar...
-No, sea lo que sea no quiero ver el cuerpo de otra niña que no sea la mía
-Lo que quieras Roy
Le pudo la curiosidad y dijo "dale, muestrame" y se lo enseñé. Le dije que lo que tenía que tocar eran esos redondelitos pequeños que estaban justo en el centro y me aclaró:
-En hebreo se llaman pitma
-Pues Roy acaria sus pitma y besalos, también puedes morderlos con cuidado
Mañana Roy se casa y, si sigue mis consejos (consejos que jamás le habría dado si no me los hubiera pedido), su chica quedará encantada con los mordisquitos en los pitma y los lengüetazos en el potma (esto no es hebreo, me lo he inventado yo).


Laura; Israel te ama. Enhorabuena.
En cuanto a lo otro, lo de la soledad deprimente y tal. Seguro que siempre quedará algún amigo que se vaya de vacaciones en la segunda quincena de Agosto y si no pienso que en el tiempo que estás sola puedes aprovechar para hacer otras cosas que quieres hacer y que durante el resto de meses no tuviste tiempo; que sé yo: hablar con Roy, leer, escribir, publicar aquí, hacer fotos, apuntarte a la piscina, papiroflexia si te da por ahí incluso: cualquier cosa. Ya verás como no es tan triste.
1 beso y ánimo
Alba
Pues sabes qué??...que a mí me encanta agosto en Madrid...esa soledad de la que hablas me suena a tranquilidad ( te anima algo??)...Otra cosa es lo del tendedero, deberías buscar al coleguita y decirle: mira, ahí tienes una colada, anda bonito, tiende, tiende....No creo que te solucione gran cosa, pero por lo menos para la siguiente casa habrá aprendido...:-D...Mi enhorabuena a Roy por su boda y por tus enseñanzas...,-)
Muchos besos
Hola , que buen comentario has hecho... me gusta mucho el estilo que le imprimes al blog y el tema que has escogido es genial, Madrid siempre ha sido una ciudad muy rara en ese sentido de la soledad y la frialdad.