Con esto de pasarme 10 horas en la radio se me había olvidado que soy un ser humano con sentimientos. Sentimientos que me dan miedo. No me gusta conocer a gente interesante. Repito la frase: no me gusta conocer a chicos a los que tome por interesantes o misteriosos. Eso me genera una doble obsesión: por un lado la obsesión de causarles la misma impresión y por otra la obsesión de romper ese muro infranqueable que se hacen. Y por el camino me acaban dando morbo. Me ha pasado incluso vía blog, no puedo evitar ser curiosa en este tema...
No es la primera vez, lo sé, pero quiero que todo quede en una conjetura, en una fantasía que me acompañe por las noches y que me haga sentir mariposas al venir a trabajar, en algo que ni se exteriorice ni se magnifique.
Y eso me pasa. No le conozco prácticamente, es tan tímido que ni habla, pero no puedo evitar sentirme atraída por esos ojos que rara vez se escapan de la pantalla, por eso que sólo da la experiencia, por esa sonrisa que cuando aflora es un verdadero premio (claro que lo es, en un mes creo haberla visto en 5 ocasiones contadas). No busco nada ni provoco nada, sólo quiero colarme en su cabeza para ver qué hay.
Es el típico amor platónico que no es ni amor, queda sólo en "ay si tú quisieras y yo pudiera". Porque sobre todo es eso. No se puede querer a dos hombres a la vez pero tampoco por querer a uno tenemos que negarnos a nosotros mismos el llevar los ojos abiertos por la calle.
Desde luego a mí el verano me sienta fatal...


Hola Parasonar:))
Pues te entiendo perfectamente, mira. Igual es una particularidad femenina...
;)
'Enamoramientos' obsesivos hacia alguien a quien veía, simplemente eso, veía algunos días en el bus. Con quien cruzaba miradas que nunca pasarían de eso: miradas cruzadas. Imaginar dónde iba, de dónde regresaba, a tenor de los horarios, de la ropa que llevara, de la carpeta ó la corbata...
Y, también, terminar intercambiando alguna palabra (no todo y sólo iban a ser 'amores de bus': a veces los había de Banco, amigos de compañeras de trabajo...) y terminar de pronto el romance porque no había la menor posibilidad. Y es que, encima, como a mí la gente 'me entra' por los oidos, pues...
;)
Disfruta de las mariposas. Este verano madrileño está siendo taaaan largo, taaaaan caluroso... que tener ese aliciente para pasar encerrada once horas diarias es como un suplemento vitamínico. Y nunca viene mal que pueda, además, tener efectos hasta altas horas de la madrugada... aunque sólo sean efectos mentales.
Muchos besos:))