Siempre me he considerado apolítica, no por nada, sino porque nada me convence enteramente y porque mi ignorancia no me deja enterarme de lo que unos y otros dicen, a veces sin decir.

Es que pico de allá y de acá, de unos y de otros, de ideas pasadas de moda y de otras tan modernas que aún no se han inventado. Y sobre todo: odio lo políticamente correcto y el populismo barato. Es por esto que nada me convence aunque prefiero lo malo conocido que lo bueno por conocer, por muy impopular que lo malo se esté haciendo por sus nada acertadas medidas. Cada uno que entienda.

El caso es que me jode la huelga general y perdón por la palabra pero sí, me jode.

Es legítimo hacer huelga, desde luego, pero viene tarde porque la reforma laboral está aprobada y viene dirigida por unos hipócritas que han mordido la mano que les daba de comer. Por el momento, según cifras de diversos barómetros, la huelga será secundada por entre un 22% y un 26% de los encuestados. ¿Por qué? porque es tarde y porque los jefes penalizarán esa huelga aunque sea un derecho reconocido por ley. Y tal y como está la cosa mejor tener un trabajo precario que no tenerlo, eso desde luego.

Pero a mi me jode por otra razón, egoísta, al margen de la política y los intereses sindicales. Es mi graduación. Mi universidad -pública- ha decidido plantar esa celebración frívola en la que todos nos vestimos de gala (para festejar, en este caso, la precariedad laboral en el mejor de los casos o el paro, en la mayoría) el día de la huelga general.

Nos garantizan que quienes tienen que estar presentes estarán. Y hasta ahí. Y cada uno que se busque las mañas. No han debido pensar en los piquetes más que probables que habrá, en que, por razones obvias, las carreteras madrileñas estarán colapsadas y en que los transportes públicos en  la capital no garantizan los servicios mínimos.

No es que me importe en exceso la graduación pero sí que es ilusionante que te homenajeen un rato por haber empleado 5 años de tu vida en esforzarte y, sobre todo, hoy en día TODOS necesitamos una "mijina" de aliento, algo que nos recuerde por qué hemos hecho lo que hemos hecho y que nos infle de ganas de seguir adelante en contra de todos y de todo. No, no me importa la graduación, lo que necesito es que por primera vez en 5 años (y sobre todo, por primera vez en lo que va de septiembre) alguien me diga "bien hecho". Lo que me importa de la jornada de mañana es salir de mi casa con la cabeza alta. Y la huelga, me jode, porque puede joder ese momento.

¿Y vosotros? ¿Haréis huelga?