Me han obligado a volver. Ellos, sí ellos. Las novedades, los problemas, las risas, la emoción, las cosquillas, la monotonía... en general.
Esto de estudiar interpretación saca más cosas de las debidas. He sido capaz de llorar en escena y de enamorarme en escena de alguien en quien jamás me habría fijado. Y así he recordado que no soy mujer de un sólo hombre, que necesito cientos de fantansías en mi cabeza para sentir mariposas con mi pareja real. Y he recordado lo erótica que me resulta la película de El Fantasma de la Ópera.
No sé hasta qué punto es sano esto que es cuento, tampoco sé si debería contároslo pero ha salido así.
¿Cómo estáis vosotros?


Es sano el hecho de que lo cuentes por sí solo. Para eso tienes el blog ¿no? Aquí además, lo que cuentes está a salvo.
Es bueno volver a leer de ti después de tanto tiempo.
Alba = D
Alba!!! nunca me iré aunque vaya, venga, desaparezca... estoy!
un besazo