"Borra este mail en cuanto lo recibas porque nunca, jamás, admitiré habértelo escrito. Ni borracha, ni aunque me torturaran.

No puedo dejar de pensar en ti porque mi bolso huele a Hugo Boss; a ti los domingos, los días de fiesta, o esos en los que te sientes pleno, feliz y guapo.

Casi te beso. Y quedó en el casi. Una escena más y lo habría hecho. No puedo aguantar tu mirada a 3 centímetros, ni aún sabiendo que sin gafas no me ves y que si tus ojos brillan es por pura casualidad -por la luz, la miopia o porque es la hora de la siesta-. Y actúo. Hago que lloro y termino llorando. Y me abrazas porque así debe ser, porque así dicta el guión que cierra la escena.

Sostengo tu abrazo, tu cuerpo apoyado en hombro durante 5 segundos más y fantaseo alegando que dejarán colear la imagen. De nuevo busco excusas para tenerte cerca.

De repente se me olvida el abrazo, tu olor, las cosquillas que me hace el vello erizado de tus brazos en las llemas de los dedos cuando te toco y caigo a la tierra, a esa medieval que hemos conquistado en escena".

Creo que sientes lo mismo, no dejas de decírmelo de una u otra manera... no te preocupes, la poligamia mental no la pena la ley.

_______________________________________

Sí, volvieron las comidas de tarro. Si no me enamorara cada día de algo nuevo esto no existiría así que...