Me pincho y lo reconozco. No me cuesta. Lo hago unas 8 veces al día, y por lo visto irán in crescendo.

Lo hago desde hace una semana porque soy diabética tipo 1, es decir, insulino dependiente.

Hay que ver; hace nada me hinchaba a helados, donuts, nocilla, chuches... y ahora como cositas a la plancha y mucha fruta. Lo demás ni olerlo.

Estaba al borde del coma. Y ahora no estoy al borde pero tengo riesgo (si no hago la dieta, si hago excesos, si no me controlo, si no me pincho...)

A partir de mañana mi nevera guardará también dos inyecciones de glucagón , por si pierdo la conciencia (Dios no lo quiera).

He decidido tomármelo con naturalidad y filosofía porque esto es para toda la vida y no me sale de los coj... considerarme una enferma. En casa sí lo hacen; a cada rato veo como mi madre me mira con esa cara de "qué desgracia" y resopla y suspira. El otro día, en Ikea, compró una de esas bandejas con patas para comer en la cama. Me sentó como una patada en el culo. Mis tíos, primos, abuelas, amigos de la familia etc, llaman a todas horas.

Se supone que puedo tener vida normal, pero no ahora... ahora tengo que recuperar los 8 kilos que el no diagnostico de la diabetes me ha hecho perder y aprender a tratarme. No puedo ni follar, hablando mal y pronto, es un consumo energético que no me puedo permitir sin saber regularme la insulina etc etc etc.

Me duelen los dedos de tanto pincharlos para las glucemias, incluso en algunos de ellos me han salido hematomas. Tengo una maquinita con una aguja; aprietas un botón y el muelle la dispara, pero suena como una pistola de bolas -de estas de los niños chicos- y no tengo fuerza de voluntad para dispararme en los dedos así que cojo la aguja y directamente me los apuñalo a pelo.

Antes me daban fobia las agujas, ahora convivo con ellas.

Para colmo veo todo borroso (ahora consigo escribir porque he robado las gafas a mi madre); también es fruto de las bajadas y subidas de azucar. Y no me baja la regla, por la debilidad, según mi médico "la menstruación es un servicio de lujo y tu cuerpo está demasiado enferm como para preocuparse por ella"; yo empiezo a pensar que estoy embarazada.

Lo demás lo iré descubriendo poco a poco, tengo toda una vida para aprender de esto.